Visión y misión del CLAD
Discurso de José Alberto Bonifacio, Secretario General del CLAD, en la inauguración del IV Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública
Sr. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos Lic. Ernesto Zedillo Ponce de León
Sr. Secretario General de la OEA, Dr. César Gaviria Trujillo
Sr. Secretario de Contraloría y Desarrollo Administrativo, D. Arsenio Farell Cubillas
Señor Presidente, señores vicepresidentes y señores Representantes en el Consejo Directivo del CLAD
Señores representantes de las instituciones copatrocinadoras del IV Congreso Internacional del CLAD
Participantes en el IV Congreso
Los procesos de reforma y modernización del Estado y de la administración pública, que desde hace más de una década se han instalado en la agenda pública de nuestras sociedades, pusieron al Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo ante el desafío de cumplir satisfactoriamente la misión que había justificado su fundación. Lo que en el pasado era un campo de política pública novedoso y de una legitimidad académica en conformación, en tiempos recientes ha evolucionado como una política central en la agenda pública, gubernamental y no gubernamental, y es foco de atención en la investigación y reflexión académica.
Esta situación profundizó el desafío para el CLAD, llevándolo a construir una estrategia donde su capacidad y potencial pudieran proyectarse eficientemente en el nuevo escenario, reconociendo que la crisis en que estaba envuelto su propio campo de acción, requería respuestas renovadas.
Es ese marco el que orienta la decisión de promover un gran encuentro regional donde se intercambien experiencias y conocimientos que en los distintos países se desarrollan sobre la reforma del Estado, donde prime el diálogo de enfoques diferentes, incluyendo a los gestores y decisores públicos, consultores, investigadores y académicos, trabajadores del Estado y gremialistas del sector, entre otros.
Esta nueva etapa del CLAD también puso énfasis en la promoción de distintas Redes de trabajo, de modo que las facilidades que la tecnología introdujo en el campo de las comunicaciones, pudieran explotarse en la interacción de profesores e investigadores que se desempeñan en instituciones de postgrado en administración y políticas públicas, entre los miembros de las escuelas e institutos existentes en distintos niveles de gobierno y universidades que, en vinculación con el sector público, desarrollan programas de formación y capacitación.
Más recientemente, el CLAD promovió la conformación de una Red de Instituciones de Combate a la Corrupción y Rescate de la Etica Pública, atendiendo al lugar destacado que estos temas pasaron a tener en los procesos de reforma.
Todas estas iniciativas, sin embargo, tienen un sólo propósito común: ampliar las posibilidades de un intercambio fructífero en el marco de los Congresos Internacionales que llevamos a cabo anualmente. Por ello queremos hacer público nuestro reconocimiento a la labor realizada por personas que, en instituciones de distintos países, hicieron prosperar la convocatoria al encuentro, y que se traduce hoy en la realización de tres Simposios dentro del IV Congreso. Asimismo, ha sido también muy importante el rol de la “Lista REFORME” y la Asociación CLAD, como medios de difusión de ideas e iniciativas. Las Redes que promueve el CLAD involucran en la actualidad a unas ciento cincuenta instituciones gubernamentales, académicas y no gubernamentales de más de treinta países, mientras que en las listas y la asociación participan aproximadamente cuatrocientos especialistas dentro y fuera de la región latinoamericana.
A partir de 1998, el CLAD pasa a vincularse oficialmente al sistema de Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, promoviendo en Portugal la Primera Conferencia de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado. Allí se produjo la Declaración de Lisboa, que constituye el aporte sectorial a los trabajos de la Cumbre y que, por medio de la Secretaria Pro Tempore, fue puesta a consideración de los Presidentes, y acogida en la Declaración de Oporto.
Este año se realizó la Segunda Conferencia de Ministros, que acordó suscribir la Declaración de La Habana, a ser presentada en la próxima Cumbre Presidencial, y que tiene el valor adicional de haber aprobado tres proyectos iberoamericanos de especial interés, como son la constitución de un programa de formación y capacitación interactiva a distancia de funcionarios públicos, la creación de un premio iberoamericano a la calidad en gestión pública y la realización de un seminario iberoamericano continuo sobre eficiencia e integridad en el gobierno como estrategias para enfrentar la corrupción.
A estas acciones deben sumarse trabajos sistemáticos en materia de documentación e información y producción editorial que el CLAD desarrolla desde hace largo tiempo, y que gracias a tecnologías de vanguardia pone a disposición por medios telemáticos a todos los países que lo conforman, y más recientemente a los miembros de la Asociación CLAD. Debe considerarse también el sostenimiento de cooperación técnica, que en el nuevo contexto se concentra en la transferencia horizontal de conocimientos y experiencias, articulando las capacidades desarrolladas por algunos países de nuestro sistema de trabajo con las demandas que otros presentan.
Debemos reconocer la importancia de haber sumado el apoyo de un Consejo Científico asesor que le permitió al CLAD, en primer lugar, tomar una posición activa de cara a los cambios en calidad que requiere la gestión pública en la región. Asimismo, y en segundo lugar, colaborar en una nueva reflexión, relevante ante el manifiesto interés que la población en nuestros países tiene sobre el desempeño de los poderes públicos. Ello nos permitirá dar a conocer un informe para el año 2000 sobre la Responsabilización en la Nueva Administración Pública.
Creemos de este modo estar respondiendo con solvencia a la misión encomendada por la comunidad de naciones que constituyen el CLAD. Ello ha requerido cambios, y las acciones que hemos enumerado los exponen. Creemos, también, haber asumido un compromiso aun mayor al participar nuestras inquietudes a una colectividad de personas mucho más amplia: nuestra responsabilidad aumenta, y los seguiremos invitando a compartirla.
Queremos, expresamente, agradecer el apoyo que nos ha dado el INAP de México, en la persona de su presidente, el Lic. José Natividad González Parás y su equipo de colaboradores. A su inmensa colaboración con el CLAD debemos que este magnífico Congreso pueda realizarse.
Agradecemos también el apoyo en el patrocinio y la activa participación en el Congreso de la Corporación Andina de Fomento (CAF), la División de Economía y Administración del Sector Público de las Naciones Unidas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Oficina Panamericana de la Salud (OPS-OMS), la Agencia Española de Cooperación Internacional y Fundación Instituto Iberoamericano de Administración Pública (AECI-FIIAP), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Queremos destacar, además, un hecho de enorme valor simbólico para todos los que formamos parte del CLAD, reforzado por ser México la sede de nuestro encuentro: el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León fue Presidente del Consejo Directivo del CLAD, y como sabemos que él recuerda gratamente esta circunstancia, es indispensable que hagamos un agradecimiento explícito por su acompañamiento en este acto inaugural, al que se comprometió no obstante las circunstancias dolorosas que en estas horas está atravesando el pueblo mexicano a consecuencia de las inclemencias climáticas. Le dejamos testimonio de nuestra solidaridad y le reiteramos nuestro agradecimiento más sincero por estar con el CLAD en estos momentos.
En nombre de la Secretaria General del CLAD, expresamos nuestra más cordial bienvenida a todos aquellos que han aceptado la invitación que realizamos por cuarto año consecutivo para debatir, intercambiar y aprender de las experiencias y conocimientos de todos y cada uno. Hacemos votos para que el encuentro sea ampliamente beneficioso para todos los que participan, contribuyendo al propósito que trasunta la propuesta que el CLAD ha hecho para una nueva gestión pública en América latina: fortalecer y profundizar la democracia, asegurar el desarrollo económico y hacer posible la equidad social.